El día empezó como otro cualquiera, aunque hacía horas que me notaban rara, pues yo había caído en una inmensa tristeza y eso, no se podía ocultar. Mi pareja apareció en mi casa un ramo lleno de rosas rojas y flores amarillas, cada color con su significado, con una carta la cual pondría en mi, la suficiente fuerza y seguridad para contarle a mis padres lo que hacía ya tiempo que me preocupaba. Al llegar la noche, mi madre entró en el cuarto y se sentó a mi lado. Me costó empezar a expresar el tema, se puede decir, que prácticamente ella fue quien ya dedujo lo que era. Había llegado el momento y ya no me podía echar atrás. Sentía un cierto rechazo a la universidad, a las clases, rehúso de mis compañeros, la desgana de estar en el lugar, de seguir cursando una carrera. Sabía perfectamente que no sería de su agrado, pero esa era mi decisión. Fue una charla muy larga, durante horas, la cual yo entendía pero me negaba a seguir ese camino. Tal vez unos piensen que tengo una oportunidad ...